Han pasado muchos días, meses, desde la última entrada a este blog. En el camino sucedieron tantos eventos inesperados (nos cambiamos de casa, los chicos entraron al cole e inicié un proyecto de huerta y un compostaje ahí, adoptamos dos perros, empecé una especialización, etc, etc) que mi energía se fue en ajustarme a ellosSigue leyendo «Retomar las letras y los hervíboros»
Archivo del autor: Adriana Puentes
Podar se escribe con O de hervíbORO
Todo inició con una excusa. Este año tendremos una huerta, nos dijimos en coro. Será un segundo intento más afortunado, porque esta vez sí la cuidaremos, esta vez sí la regaremos todos los días, esta vez sí sembraremos aquello que más nos gusta comer y no solo las plántulas que nos regalen los vecinos. EsteSigue leyendo «Podar se escribe con O de hervíbORO»
Las ancianas, las montañas
Vivo en una montaña. Y cuando miro al frente, me encuentro con otra. Otras. Enormes y recurrentes que se enlazan como un solo cuerpo vivo. Como una sola montaña, llena de lomas siamesas, que comparten la historia de las erupciones, el choque de las rocas, el fuego y la gravedad que formaron las cordilleras colombianasSigue leyendo «Las ancianas, las montañas»
Un colibrí en mi ventana
Cerré los ojos. O tal vez, no. Los dejé entreabiertos y desde mi cortina de pestañas, te espié. Estabas tan cansada. El pelo gris, sudoroso, apenas cubría tú cráneo desnudo. Era el recuerdo difuso de una melena ondulada. Tus hombros juntos, el pecho hundido, el corazón empeñado en palpitar. Los dedos enredados en una camándula.Sigue leyendo «Un colibrí en mi ventana»
De armas y renuncias
Estás armada Estás armada ESTÁS ARMADA ¿Y cómo no estarlo? ¿Acaso no estamos en una guerra? Eso dicen porque les encanta pensar todo en términos binarios. Los buenos y los malos. Batman vs. El Wason. El coronavirus vs. Los humanos. Qué fácil y simplista a la vez. Pero tú haces caso y por eso, estásSigue leyendo «De armas y renuncias»
Mi nombre es Manzana
Es de noche en el Bote, casita roja, final del sendero a la montaña. Intentas dormir a tus hijos. Estás cansada. La vida aquí está compuesta de pequeñas actividades que te consumen toda la energía, incluída tus nuevas actividades favoritas: Barrer hojas, polvo y zancudos muertos que se amontonan en las esquinas y revisar elSigue leyendo «Mi nombre es Manzana»
Nuestra vida en el campo II
Regresamos a nuestra casa de El Bote, después de un fin de semana muy celebrado en Bogotá. Fue el cumpleaños número cinco de Nina, así que viajamos porque ella quería ir a la casa de mi padre a festejar. Sus principales amigos viven en Bogotá y también todos quienes nos han rodeado siempre. La tortaSigue leyendo «Nuestra vida en el campo II»
Nuestra vida en el campo. Inicio
Mi última publicación en este blog fue en el año 2015. Desde esa vez ha pasado mucha agua debajo del puente: he cambiado (como todos), he envejecido (como todos), he aprendido a ser madre de dos, pareja y amiga de uno, y a compartir mi vida entre cuidar y ser. Si me decidí a publicarSigue leyendo «Nuestra vida en el campo. Inicio»
Los sonidos
Y si te oigo con tus campanas brillantes y el clac de las semillas de ojo de buey. Y si te oigo con tu respiración agitada cuando golpeas la madera que hemos traído del parque, mientras descubres sus pálpitos asperos y dulces. Y si te oigo cuando mueves tu mano entre la caja de milSigue leyendo «Los sonidos»
Lo que se vio y lo que no se vio. Los mejor y los peor vestidos.
El año 2014 fue tremendo año: Comencé a publicar de forma regular en este blog, me fui a vivir con mi novio (conocido apenas unos meses antes) y en el primer mes de arrejunte (y sin estarlo buscando, por supuesto) quedé embarazada de un(a) Aquanauta que ahora viaja por los océanos de mi panza. Contra todos losSigue leyendo «Lo que se vio y lo que no se vio. Los mejor y los peor vestidos.»