Las mujeres del bus Todas negras y de sonrisa caderona, acento cadencioso y rulos negros Hablan dejando huellas de su sabana costeña, de sus tardes de mar con huevos de iguana, de sus noches barranquilleras. De sus hombres, de sus hijos. Todas ellas, tan negras e iguales ahora, tan distintas en su Caribe, van enSigue leyendo «LAS MUJERES DEL BUS»
Archivo del autor: Adriana Puentes
La invención camaleón
A mi Aquanauta. Se estaba bañando sentada en una silla. Helena siempre había sido fuerte y ahora más, porque tenía 11 años recién cumplidos. Sin embargo, se estaba bañando sentada en una silla. Era una orden del médico. Tenía que quedarse lo más quieta posible para recuperarse. Lo peor que le había pasado en suSigue leyendo «La invención camaleón»
Extracto de viaje con ranas. Antes de las ranas mismas
A mis amados burgueses. Esos que no tienen dios para guiar sus actos, ni padres o hijos que mantener. Que viven para sí mismos y han perdido el sentido de la existencia. A esos que tienen tiempo para enfrascarse en depresiones sembradas desde la mismísima infancia y que por eso salen corriendo al confín delSigue leyendo «Extracto de viaje con ranas. Antes de las ranas mismas»
VOLVER: Recuerdos de selva y mar
Durante varios días fuimos a ver las ranas. Había todo tipo de colores y una exquisita variedad de venenos. Maicol me las señalaba con el dedo y yo las fotografiaba como actrices de cine en cualquier ceremonia de entrega de premios. Premio al mejor vestido, premio al veneno más letal. Premio a la mejor combinaciónSigue leyendo «VOLVER: Recuerdos de selva y mar»
Vida paralela: Una de varias
En la mañana camino a la oficina. Una mujer cuida los carros. Está sentada en una banca del parque. La banca está en una esquina, cerca de los carros, de espalda a la iglesia. Detrás, tres arboles la arropan con su sombra. Hace sol y un viento suave se desliza entre las piernas. A loSigue leyendo «Vida paralela: Una de varias»
Tener o no tener cortinas, that is the question
Durmió demasiado. Tal vez más de diez horas que le dieron para soñar todo tipo de cosas. El sueño final, interrumpido por una llamada telefónica, fue una expresión horrible de un miedo interior que le aterra y el reflejo de una ciudad que también le aterra. En el sueño habían puesto cortinas en la casa.Sigue leyendo «Tener o no tener cortinas, that is the question»
La historia del cuadro
Nuestro apartamento siempre fue simple. Lacónico. La decoración estaba hecha de los recordatorios que nos daban en las fiestas familiares y algunos portarretratos enanos con fotos nuestras, de esas que sobraban de los carnets del colegio. En la sala teníamos porcelanas pequeñas: una rosada que recibimos en los quince años de la prima Marisol, unSigue leyendo «La historia del cuadro»
La rubia quiere contigo, King Kong
Me levanté muy temprano a hacer mi ejercicio de las mil palabras. Quienes hayan tomado el taller con Miguel Ángel Manrique sabrán a qué me refiero. Escribir mil palabras diarias, para hacer una masa de letras, que a su vez hagan un ladrillo, que en un futuro puedan convertirse en un relato que sea consideradoSigue leyendo «La rubia quiere contigo, King Kong»
La espera
Al llegar al aeropuerto, ya había perdido el vuelo. Hace 2 minutos el avión cerró, dijo el hombre en la fila de embarque. Intenté persuadirlo, pero fue inútil. Mierda, le escupí en la cara y pensé en los funcionarios del mundo. Todos hechos con el mismo molde de obediencia e ineptitud. Todos adiestrados para noSigue leyendo «La espera»
Capítulos para incluir en el libro del desvarío humano
CAPÍTULO I El gato negro no sabe que es negro ni sabe que vive en la casa de Octavio. A Octavio sin embargo, le conoce de ponerle comida en el plato. Para el gato, la casa de Octavio es su restaurante. Él sigue siendo un gato callejero que al terminar de comer, hacer la siesta,Sigue leyendo «Capítulos para incluir en el libro del desvarío humano»