Una mañana, fría, sin lluvia, con nubarrones gordos que aún no estallan en llanto. Estas en la huerta. Bueno, solía ser una huerta. Ahora se asemeja a un mundo de retazos, más orgánico, menos organizado. Espontáneo. Potrero- romero- bosque- enramada de fríjol- ruibarbo en flor- feijoas medianas- un plátano y dos papayuelas espontáneas- pasto- dienteSigue leyendo «Solía ser una huerta. Duelos y anhelos»
Archivo de categoría: Diario de nuestra vida en el campo
hoy sigue siendo mayo
Intro Inicié este texto en mayo, con la intención de terminarlo en mayo. Pero es junio. Y junio no es mayo Mayo es solo un nombre, un mes, unos días agrupados en 31 momentos en los que vemos el sol salir y ocultarse. Justo después de otros movimientos iguales, agrupados con el nombre de Abril.Sigue leyendo «hoy sigue siendo mayo»
Agua Ardiente de Páramo de Guacheneque
Graciela derrama un chorrito de aguardiente al piso antes de entregarme el encargo. Con las gotas que cuelgan del pico, limpia el frasco con un trapo amarillo que forra su dedo. Su dedo que dibuja cada estría de la boca de la botella. Usa el aguardiente para curar, pringar el vidrio. Como quien pone alcoholSigue leyendo «Agua Ardiente de Páramo de Guacheneque»
Visita inesperada
No recuerdo con exactitud qué día llegó. Solo sé qué en la mañana, mientras ayudaba a vestir a mis hijes para ir a la escuela, David gritó “Rápido, vengan, necesito que vean algo” Seguro va mostrarnos a alguien espectacular, pensamos. Cómo esos días de enero, que vimos llegar a las tángaras rojas a nuestra casaSigue leyendo «Visita inesperada»
El lavadero
Así son los domingos. Descansamos de madrugar, desayunamos tarde, limpiamos la casa que acumula motas de polvo y grasa. Los domingos saco un cupo enorme de ropa que hace rato decidí, era mejor lavar a mano. A veces, muchas veces, la lavadora no sirve, solo mueve la ropa con una mezcla de agua, vinagre ySigue leyendo «El lavadero»
Retomar las letras y los hervíboros
Han pasado muchos días, meses, desde la última entrada a este blog. En el camino sucedieron tantos eventos inesperados (nos cambiamos de casa, los chicos entraron al cole e inicié un proyecto de huerta y un compostaje ahí, adoptamos dos perros, empecé una especialización, etc, etc) que mi energía se fue en ajustarme a ellosSigue leyendo «Retomar las letras y los hervíboros»
Podar se escribe con O de hervíbORO
Todo inició con una excusa. Este año tendremos una huerta, nos dijimos en coro. Será un segundo intento más afortunado, porque esta vez sí la cuidaremos, esta vez sí la regaremos todos los días, esta vez sí sembraremos aquello que más nos gusta comer y no solo las plántulas que nos regalen los vecinos. EsteSigue leyendo «Podar se escribe con O de hervíbORO»
Las ancianas, las montañas
Vivo en una montaña. Y cuando miro al frente, me encuentro con otra. Otras. Enormes y recurrentes que se enlazan como un solo cuerpo vivo. Como una sola montaña, llena de lomas siamesas, que comparten la historia de las erupciones, el choque de las rocas, el fuego y la gravedad que formaron las cordilleras colombianasSigue leyendo «Las ancianas, las montañas»
Un colibrí en mi ventana
Cerré los ojos. O tal vez, no. Los dejé entreabiertos y desde mi cortina de pestañas, te espié. Estabas tan cansada. El pelo gris, sudoroso, apenas cubría tú cráneo desnudo. Era el recuerdo difuso de una melena ondulada. Tus hombros juntos, el pecho hundido, el corazón empeñado en palpitar. Los dedos enredados en una camándula.Sigue leyendo «Un colibrí en mi ventana»
De armas y renuncias
Estás armada Estás armada ESTÁS ARMADA ¿Y cómo no estarlo? ¿Acaso no estamos en una guerra? Eso dicen porque les encanta pensar todo en términos binarios. Los buenos y los malos. Batman vs. El Wason. El coronavirus vs. Los humanos. Qué fácil y simplista a la vez. Pero tú haces caso y por eso, estásSigue leyendo «De armas y renuncias»