Hola Gente

  • El río y su homenaje a los círculos

    Un hombre se asolea junto a un caño. Se descalza. Remanga su pantalón y estira las piernas. El sol ilumina su piel trigueña y gris. Las costras de mugre retiñen su cara, las líneas de las manos, los dedos de los pies. Lo embellecen. El hombre usa una chaqueta negra sucia. No se la quita Read more

  • LA ORFANDAD DE LOS DINOSAURIOS

    Aprovechando la recién comprada bicicleta, Arta y yo decidimos ir a conocer los dinosaurios. El verano terminaba y el otoño pintaba de ocre y dorado calles y transeúntes. Los árboles con su follaje verde pálido se vestían de naranja definitivo y la tierra amarilla crujía a nuestro paso. Aunque en esos días secos solo el Read more

  • UN PARTIDO ENTRE AMIGOS DESCONOCIDOS

    El paisa y yo ya nos conocíamos. Nos habían presentado algunos meses atrás. Desde el primer día supimos que tendríamos negocios en común. Nos interesamos mutuamente. Él fue la primera persona que conocí desde que empecé a ir a Cazuca, uno de los barrios que se comen las montañas del sur de Bogotá y el Read more

  • LOS OTROS, LOS MISMOS: Copiando realidades de ciencia ficción fatalistas

    SUEÑO UNO: EL PORTAL X llevaba cuarenta minutos dentro del bus. Iba camino a su casa y como todas las tardes, la hora pico paralizaba el tráfico. Largas filas de carros se movían como una lista de desahuciados esperando turno en una EPS estatal. Cada dos o tres minutos el bus avanzaba unos centímetros. Dentro, Read more

  • ASUNTOS DE FAMILIA

    Se masturbó toda la tarde. Primero con sus dedos y después con un banano que había comprado hacía algunos años en un sex shop. Descansó unos minutos y luego volvió a hacerlo usando su cepillo de dientes eléctrico. Respiró con fuerza. Gimió cuatro, cinco veces. Entonces sonó el teléfono. P dejó el cepillo, caminó hasta Read more

  • DE GITANOS Y SOLEDADES

    Arta estaba sudando. Llevábamos más de dos horas caminando en el mercado de pulgas de Neukölln tratando de comprar una bicicleta de segunda, por máximo 15 euros. El sol estaba en el cenit y quemaba como recoger una moneda que ha caído sobre un fogón prendido: 39 grados a la sombra. Cinco de la tarde, Read more