Solía ser una huerta. Duelos y anhelos

Una mañana, fría, sin lluvia, con nubarrones gordos que aún no estallan en llanto. Estas en la huerta. Bueno, solía ser una huerta. Ahora se asemeja a un mundo de retazos, más orgánico, menos organizado. Espontáneo. Potrero- romero- bosque- enramada de fríjol- ruibarbo en flor- feijoas medianas- un plátano y dos papayuelas espontáneas- pasto- dienteSigue leyendo «Solía ser una huerta. Duelos y anhelos»

Visita inesperada

No recuerdo con exactitud qué día llegó. Solo sé qué en la mañana, mientras ayudaba a vestir a mis hijes para ir a la escuela, David gritó  “Rápido, vengan, necesito que vean algo” Seguro va mostrarnos a alguien espectacular, pensamos. Cómo esos días de enero, que vimos llegar a las tángaras rojas a nuestra casaSigue leyendo «Visita inesperada»

El estuario

Llevo un rato en el baño, escondida, desaparecida de la vida afuera. Me gusta esconderme aquí. Me miro al espejo largamente. Juego con mi pelo y a veces me maquillo con un labial que tiene mamá. Veo mi cara y me sorprende cuanto me parezco a ella. La gente lo dice todo el tiempo “ustedesSigue leyendo «El estuario»

Podar se escribe con O de hervíbORO

Todo inició con una excusa. Este año tendremos una huerta, nos dijimos en coro. Será un segundo intento más afortunado, porque esta vez sí la cuidaremos, esta vez sí la regaremos todos los días, esta vez sí sembraremos aquello que más nos gusta comer y no solo las plántulas que nos regalen los vecinos. EsteSigue leyendo «Podar se escribe con O de hervíbORO»