Graciela derrama un chorrito de aguardiente al piso antes de entregarme el encargo. Con las gotas que cuelgan del pico, limpia el frasco con un trapo amarillo que forra su dedo. Su dedo que dibuja cada estría de la boca de la botella. Usa el aguardiente para curar, pringar el vidrio. Como quien pone alcoholSigue leyendo «Agua Ardiente de Páramo de Guacheneque»