Solía ser una huerta. Duelos y anhelos

Una mañana, fría, sin lluvia, con nubarrones gordos que aún no estallan en llanto. Estas en la huerta. Bueno, solía ser una huerta. Ahora se asemeja a un mundo de retazos, más orgánico, menos organizado. Espontáneo. Potrero- romero- bosque- enramada de fríjol- ruibarbo en flor- feijoas medianas- un plátano y dos papayuelas espontáneas- pasto- dienteSigue leyendo «Solía ser una huerta. Duelos y anhelos»

Agua Ardiente de Páramo de Guacheneque

Graciela derrama un chorrito de aguardiente al piso antes de entregarme el encargo. Con las gotas que cuelgan del pico, limpia el frasco con un trapo amarillo que forra su dedo. Su dedo que dibuja cada estría de la boca de la botella. Usa el aguardiente para curar, pringar el vidrio. Como quien pone alcoholSigue leyendo «Agua Ardiente de Páramo de Guacheneque»

El estuario

Llevo un rato en el baño, escondida, desaparecida de la vida afuera. Me gusta esconderme aquí. Me miro al espejo largamente. Juego con mi pelo y a veces me maquillo con un labial que tiene mamá. Veo mi cara y me sorprende cuanto me parezco a ella. La gente lo dice todo el tiempo “ustedesSigue leyendo «El estuario»